Nivel de autoexigencia

FósilRecientemente he estado reflexionando sobre los factores internos que influyen en los procesos de aprendizaje de lenguas y me he centrado en uno que me parece muy importante: el grado de autoexigencia del estudiante respecto a su aprendizaje de la lengua.

Algo que me ha hecho tomar mayor conciencia de la importancia de este factor es la observación del proceso de aprendizaje del castellano por parte de mi compañero de piso italiano. Federico, que así se llama, llegó a Barcelona en septiembre para hacer su erasmus sin saber ni papa de castellano, propio niente, que diría él. No ha asistido a clases de lengua, ni estudiado el idioma formalmente por su cuenta (libros, programas informáticos de aprendizaje de lenguas, etc.). Pero sí que ha estado expuesto a mucho input castellano, tanto en casa como en la universidad. En realidad aquí sólo habla en italiano con nuestro otro compañero de piso (catalán) y con unos amigos italianos que no ve mucho.

En estas circunstancias ha llegado a desarrollar una competencia comunicativa bastante alta: puede asistir a sus clases y pasar los exámenes, arreglar sus papeles en secretaría, desenvolverse sin problemas en las tiendas, participar en conversaciones con castellanoparlantes incluso a niveles coloquiales, etc. Pero, cualquiera que se fije verá que no habla castellano sino una mezcla de italiano y castellano que por la proximidad de las dos lenguas nos resulta fácilmente comprensible. Como decía antes, es capaz de comunicarse sin mayores problemas pero sigue diciendo cosas como me soy levantado, cuando jamás ha oído a ningún nativo conjugar así el pretérito perfecto. Su competencia comunicativa es muchísimo más alta que su competencia lingüística.

Tal vez me equivoque, pero creo que la razón del estancamiento de su proceso de aprendizaje de la lengua se debe a su bajo nivel de autoexigencia, el cual se debe a la falta de necesidad de una competencia lingüística más elevada por su parte. ¿Por qué se va a molestar en estudiar gramática si hablando como habla ya lo entendemos?

Con esto no quiero reprocharle nada ni condenar su actitud, ni mucho menos. Simplemente quiero subrayar que a nosotros, como docentes, nos toca estimular a nuestros estudiantes para que adecúen sus niveles de autoexigencia de acuerdo con sus capacidades. Y creo que es vital que lo hagamos porque me temo que si dejamos que se acomoden demasiado y dejen de preocuparse por cultivar su interlengua, pueden darse casos de fosilización. ¿No creéis que puede haber cierta relación entre los fenomenos de fosilización y niveles de autoexigencia bajos?

¿Os parece que Federico dejará de decir me soy levantado por gracia de Dios?

2 pensamientos en “Nivel de autoexigencia

  1. Ernesto dice:

    Hola, Iñaki; aquí estoy de nuevo, picado por la curiosidad. Y entro al trapo de tu último texto.
    No, desde luego, lo que haya de conseguir tu amigo ‘por la gracia de Dios’ ya lo habrá conseguido a estas alturas. Me interesa mucho lo de la autoexigencia; a mi modo de ver, forma parte de los rasgos de la personalidad, y en particular en relación con la orientación a lo efectivo o a lo normativo; y, más en particular, en relación con esa dimensión en el uso de la lengua.
    Pero creo que también está asociada a las posibilidades de atención a un fenómeno: no sería imposible (aunque es improbable, por lo que cuentas) que tu amigo tuviera una orientación alta hacia la corrección, pero que determinados fenómenos lingüísticos en particular se le escaparan sin que él fuera capaz de detectarlos. Es decir, la exigencia está también en el entorno: si le premian, pongamos por caso en un trabajo académico, la corrección en la expresión, probablemente eso le apuntale su propia autoexigencia.
    Y también puede influir la exigencia o tolerancia de sus interlocutores más frecuentes; eso es delicado, pues todo lo que sea llamar la atención sobre problemas de corrección fuera de un ambiente académico deriva fácilmente en amenaza a la autoimagen y en descortesía. A mi entender, lo mejor es hacer explícito un cierto pacto de intervención correctora, sabiamente dosificada por ambas partes.
    Feliz fin de semana.

  2. maribelele dice:

    Buenas Iñaki:

    Ese tipo de cosas que comentas es algo común. No sé, los seres humanos somos así. Ya sabes, la ley del mínimo esfuerzo🙂 . Todo depende de nuestras prioridades. Si resulta que aprendo el idioma para comunicarme y lo consigo con éxito, no tiene mucho sentido preocuparme tanto por la corrección🙂 . Otro tema es que yo necesite expresarme correctamente para poder desempeñar mi labor profesiona, por ejemplo. Creo que todo depende de los objetivos o necesidades que tengamos cada uno de nosotros para hacer algo. Sí, suena a tópico pero creo que es así.

    Yo tengo otra experiencia con la autoexigencia. Y es la de personas que son tan exigentes consigo mismos que no son capaces de articular palabra o de intentar comunicarse porque les da miedo que no les entiendan. Por ejemplo, me hablan en español y, a pesar de poder contestar, no lo hago porque me da un miedo espantoso que no me entiendas. A veces, pasa. En fin, esto de los temas afectivos es bastante interesante y, en mi opinión, influye mucho el proceso de enseñanza-aprendizaje.

    En fin, creo que al final me he ido por los cerros de Úbeda…

    ¡Hasta la próxima!

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