Una gran herramienta para la reflexión del profesor de lenguas

Aunque ahora estoy metido en el área de la didáctica de lenguas mi formación universitaria inicial es en Filosofía. Para un filósofo una de sus herramientas más útiles es el diccionario. El filósofo cuestiona los conceptos desde su raíz y, estando los conceptos tan ligados al lenguaje, las definiciones del diccionario le pueden ofrecer interesantes puntos de partida en su investigación. Yo mismo recuerdo lo útiles que me han sido en mis trabajos filosóficos los diccionarios (generalmente diccionarios de Filosofía).

Ahora, en el campo de la didáctica de lenguas, he encontrado una herramienta específica que me ayuda mucho en mis reflexiones filosóficas (sistemáticas) sobre los términos clave de la disciplina. ¿Habéis adivinado ya a qué instrumento me refiero? Sí, se trata del Diccionario de Terminos Clave de ELE del Instituto Cervantes. El diccionario ya estaba colgado en internet, pero no ha sido hasta hace unas semanas que se han completado todas sus entradas. Así que ya podéis disfrutar de la obra en su totalidad.

La mayoría de nosotros incluimos en nuestro discurso diario términos que no seríamos capaces de definir claramente (e.g. libertad, amor, justicia, etc.), en cambio el filósofo sí que maneja definiciones conscientes de los mismos. Lo mismo ocurre en la didáctica de lenguas. Creo que estaréis de acuerdo conmigo en que muchos profesores de lengua manejan conceptos como tarea, paradigma comunicativo, interlengua, error, lengua, y un largo etcétera, sin estar seguros de lo que significan.

Tal vez sea por deformación profesional, pero me parece importante conocer bien el significado de los conceptos centrales de la propia disciplina y creo que este diccionario nos puede ayudar a nosotros que somos o queremos ser profesores de lenguas. Personalmente, ya lo he incorporado a mi lista de recursos para la reflexión y me gustaría invitaros a vosotros a hacerlo también.

Por cierto, entre sus autores están varios de mis profesores en el máster. A ellos y al resto de autores: ¡felicidades por un trabajo bien hecho!

5 pensamientos en “Una gran herramienta para la reflexión del profesor de lenguas

  1. maribelele dice:

    ¡Vaya! Eres el tercer filósofo que conozco metido a profe de ele🙂 . Creo que tienes mucha razón en lo que dices y que es muy importante saber a qué se refiere uno cuando utiliza todos esos términos que, a veces, no resulta tan fácil definir. Recuerdo que en el curso de proele sobre cómo enseñar gramatica se propusieron las definiciones de tarea, actividad y ejercicio para que todos nos aclarásemos. Por otro lado, a veces, asumimos que conocemos el significado que hay detrás de toda esa terminología y lo que hacemos en realidad es aplicar lo que nosotros creemos que significa. Por eso es interesante la reflexión sobre nuestras creencias. Por otro lado, tengo la sensación de que no se asume bien el significado o lo que entrañan determinados términos hasta que no vivimos y experimentamos sus contenidos.😀

  2. Iñaki Calvo dice:

    Así que soy el tercer filósofo metido a profe de ELE que conoces, jeje. La verdad es que yo estudié Filosofía por gusto, y ahora estoy intentando encaminar mi vida laboral por otros caminos más productivos y no menos interesantes🙂

    En cuanto a la reflexión conceptual, la considero básica: explicitar los conceptos a partir de los cuales construimos nuestra práctica docente nos puede ayudar a entender mejor lo que estamos haciendo y por qué lo estamos haciendo.
    😉

  3. DANI dice:

    El trabajo ya está hecho, pero podemos fantasear.

    ¿Cómo sería un wikidiccionario de términos ele?

  4. pilar dice:

    Pues ya van 4…También yo soy una filósofa (o sea, licenciada en Filosofía pura) que se dedica desde hace ya un montón de años a la enseñanza de ELE. Y opino como tú, Iñaki, es importante ir al concepto, a la idea…La filosofía me ha sido muy útil en mi manera de entender la enseñanza de una lengua: tanto la gramática como el léxico.

    Un saludo desde el sur

  5. Encarna dice:

    Hola, Iñaki:

    Nos alegra saber que el diccionario cumple con uno de sus objetivos fundamentales, esto es, la definición y acotación teórica de conceptos importantes en la disciplina.

    Como participante en el proyecto, la parte más bonita es la que no se ve. Me refiero a las reuniones que teníamos para discutir las entradas. Las recuerdo como reuniones de las que uno salía mejor que entraba. Aprendía saber, aprendía la ligazón entre conceptos que hasta entonces se me antojaban dispares. Y aprendía de la interacción, en ese proceso de revisión y discusión en grupo tan fructífero. Recuerdo que, en algún momento, habíamos propuesto grabar las sesiones para luego investigar sobre qué hacíamos cuando ‘discutíamos’ (en sentido inglés). Lo intentamos, pero la logística nos superó.

    En este enriquecimiento mucho tuvo que ver la gestión del coordinador del grupo. Había un clima de empatía, de cooperación. Había también pasión por lo que hacíamos, motivación por aprender. Supongo que algo de esta trastienda está en el alma del producto final.

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