Respuesta a la carta a los editores de libros de texto de Jordi Adell

Esta entrada es una respuesta a esta otra entrada de Jordi Adell.

Querido Jordi:

Esta mañana he disfrutado mucho leyendo tu carta a los editores de libro de texto. Desde hace algo más de medio año trabajo para Difusión, una editorial dedicada a la creación de libros de texto de idiomas y vivo en mi día a día los efectos de los cambios tecnólogicos en el sector editorial, unos cambios que estoy seguro de que cambiarán profundamente nuestro trabajo y los modelos de negocio a los que actualmente estamos acostumbrados. Muy posiblemente, tengas razón cuando dices que deberíamos repensarnos como empresas de servicios.

Personalmente, creo que esto del libro digital es algo transitorio. Sobre todo porque nuevos soportes, como el iPad nos darán muchas más posibilidades a todos: editores, profesores y estudiantes. Pero esto no significa que los libros digitalizados, aunque sean poco más que PDFs con un visor Flash, no tengan demanda ni utilidad. Si no hubiera demanda, los editores no se molestarían en ofrecerlos en sus catálogos; y si no fueran útiles -aunque sea como elemento de transición a nuevos soportes- los profesores no los demandarían.

No obstante, esto no significa que los editores se estén forrando con la digitalización de libros, ni que vayan a hacerlo. De hecho, tal y como se están llevando las políticas de compra de material educativo, los pequeños editores se verán perjudicados y habrá un proceso de concentración del mercado, lo cual reducira la rica oferta con que contamos hoy en día. A esto le tenemos que sumar decisiones como la de la Junta de Andalucía, que con la cancelación de su compra de libros -libros que ya estaban producidos y listos para su distribución- ha causado pérdidas irrecuperables a muchas empresas. Todo esto no hace más que potenciar esa concentración del mercado, un hecho que considero muy preocupante.

En Francia, por ejemplo, optaron por un modelo diferente. Allí el propio gobierno ha promovido una plataforma común en la que colaboran todos los editores, que respeta el saber hacer de autores, y que regula el mercado de tal forma que los grandes y pequeños editores gozan de las mismas oportunidades. En España la cosa es distinta, si algo falta en lo que a la creación de plataformas para la distribución de contenidos educativos es, precisamente, coordinación y claridad. Si comparamos el modelo español con el británico también salimos perdiendo: allí se hizo primero la inversión en contenidos y luego en aparatos, aquí al revés; y, obviamente, allí se invirtió mucho más dinero.

En general estoy de acuerdo contigo en la mayoría de puntos de tu carta, pero lo que sí que me sorprende es que tan pongas en tela de juicio que el importantísimo papel de las editoriales en la creación de materiales y que reduzcas la labor editorial a “reproducción y distribución en papel”. ¿Ese es respeto que te merecen todos los materiales didácticos publicados y, en especial, sus autores? ¿Te parece que todo material didáctico es una excusa para vender y distribuir papel? Creo que no tienes en cuenta que los equipos editoriales –con mejores o peores resultados, claro– han hecho grandes esfuerzos para contar con los mejores autores y poner a disposición de los docentes los contenidos más actualizados; y que han materializado estos contenidos con la ayuda de equipos gráficos muy profesionales. Definitivamente, en las editoriales creamos contenidos, no solo los reproducimos.

Tienes toda la razón del mundo cuando dices que hoy en día es más fácil que nunca acceder a gran variedad de contenidos, sin embargo, sigue siendo igual de difícil crear unidades didácticas y programaciones coherentes a partir de ellos. Como profesor, hace quince años podía tener disponibles los vídeos de la filmoteca de la escuela y, si quería esforzarme un poco más, también los del videoclub de mi barrio; en cambio, ahora tengo todos los vídeos de YouTube a mi disposición. Pero YouTube no me dice cómo realizar la explotación didáctica de sus vídeos, ni a mí ni a nadie. Así como tampoco Google Maps me dice de qué me pueden servir sus mapas en clase. Internet es un almacén de contenidos, pero esos contenidos han de estructurarse y ordenarse de alguna manera y eso es, precisamente, lo que hace un libro de texto. Evidemente, esta propuesta es solo eso, una propuesta -no una verdad revelada-,y como tal el profesor puede modificarla a su gusto. ¿No crees que el libro de texto puede ser, cuando menos, un buen punto de partida?

Claro que hay profesores que no siguen ningún libro de texto, pero esta opción no siempre es posible y, a menudo, no es la más fácil. Porque, no nos engañemos, preparar clases y programar cursos lleva mucho tiempo y esfuerzo. ¿Realmente todos los profesores pueden permitirse el lujo de crear todos sus contenidos? ¿Durante cuánto tiempo? Puede que me equivoque, pero estoy convencido de que nuestro trabajo como editores consiste en facilitar materiales actualizados y flexibles que ayuden al profesor a hacer su trabajo de manera eficaz; y estoy seguro de que son muchos los profesores que se benefician de nuestra labor y la aprecian.

Sinceramente, creo que no podemos exigir a los docentes que creen sistemáticamente sus materiales, pues no todos tienen el tiempo, los medios o los conocimientos necesarios para hacerlo. Por eso tantos profesores optan por seguir un libro de texto, porque les ayuda en su trabajo. Mientras escribo esto me vienen a la mente las palabras de Ernesto Martín Peris, uno de mis profesores de didáctica de español como lengua extranjera. En una de sus clases nos dijo, “Los estudiantes excelentes no nos necesitan, esos aprenden solos. Nosotros estamos ahí para ayudar al resto, que son la gran mayoría”. Lo mismo ocurre con los profesores, algunos no nos necesitan, pero a muchos les ofrecemos un servicio de gran utilidad para su labor diaria. Es más, si somos suficientemente inteligentes, seremos capaces de ofrecerles servicios interesantes incluso a esos profesores excelentes, a esa puntita de la pirámide.

En lo que a nuestra empresa respecta, nosotros sentimos más emoción e interés que inquietud ante los cambios que la tecnología puede suponer para nuestro sector. Estamos convencidos de que las TIC nos pueden ayudar a desarrollar enfoques pedagógicos en los que creemos, como el enfoque por tareas. Por ejemplo, gracias a la web 2.0 hemos podido crear un sistema multiblog en WordPressMU para que usuarios de todo el mundo de uno de nuestros libros de francés como lengua extranjera puedan colaborar y entrar en contacto; si quieres, puedes verlo aquí. Asimismo, también hemos preparado tareas pensadas para realizarse en la web. El libro es el punto de partida y no el punto y final. Las TIC, especialmente internet, nos dan la posibilidad de crear materiales multidimensionales: papel, web, iPhone, iPad, etc. Ahí veo yo nuestro futuro.

Más allá de los contenidos concretos que podamos tener en nuestros catálogos, las editoriales de libros de texto tenemos un know how que puede ayudar mucho a los profesores en su trabajo. En nuestro caso, por ejemplo, ese know how es el fruto de más de veinte años de trabajo en la edición de libros de texto de idiomas, así como en la investigación y la formación dentro de este campo. Y si sabemos reconducir y aplicar ese know how a nuevos productos y modelos de negocio, todos saldremos ganando: profesores, estudiantes y editores. Nuestro trabajo se centra en los contenidos, y no en los soportes, así que nos da lo mismo si esos contenidos se distribuyen en papel, en una web o en un iPad.

Otra vez más, gracias por tu compartir tus reflexiones en el blog. Solo entendiendo lo que pensamos y hacemos los diferentes actores educativos podemos crear sinergias y ayudarnos unos a otros.

Un abrazo,

11 pensamientos en “Respuesta a la carta a los editores de libros de texto de Jordi Adell

  1. Matilde dice:

    Totalmente de acuerdo contigo, Iñaki. Como profesora y como autora. Por ambas experiencias sé muy bien que los libros de texto, en el formato que sea, solo encasillan a los que quieren encasillarse. Los libros de texto bien concebidos (no es un oxímoron) son guías o andamios para que el profesor vaya más allá, si quiere y si sus alumnos quieren. Las generalizaciones ya sean sobre los profesores, las pizarras digitales o las editoriales no nos ayudan a hilar fino en estos tiempos revueltos. Tiempos en los que nos enzarzamos en discusiones sobre los soportes que usamos y dejamos de hablar de lo que enseñamos. Con la que está cayendo (y lo que caerá).

  2. Jordi Adell dice:

    Estimado Iñaki,

    Muchas gracias por el comentario a mi “Carta a los editores…”. Pero, de los 40 millones de euros que se va a gastar Andalucía en libros de texto este año, ¿podrías decirme qué cantidad remunerará el trabajo de los autores? ¿Ilustradores? ¿Cuánto va a los distribuidores? ¿Cuánto a los editores? ¿A la imprenta? ¿Cuánto a los accionistas de las tres o cuatro grandes editoriales?🙂

    Y el año que viene, 40 millones más. En toda España: casi 900 millones (el año 2008).

    ¿Te imaginas ese dinero dedicado únicamente a crear materiales libres?

    La gran pregunta económica es: ¿hacen falta las empresas editoriales de materiales educativos en la era Internet?

    La pregunta pedagógica es: ¿hacen falta los libros de texto de cualquier formato en un modelo constructivista de enseñanza/aprendizaje y en plena sociedad de la información?

    En la argumentación sobre por qué necesitamos libros de texto se suelen olvidar un detalle. Basta con que un porcentaje no demasiado alto de docentes publique sus actividades para que haya decenas de miles online. Otro tema es organizarlas.

    Imagínate este escenario: la Junta de Andalucía se cabrea con los que les llaman casi piratas y decide que publicar (y evaluar) actividades didácticas en su plataforma es mérito docente para el concurso de traslados. ¿Te imaginas el resultado? ¿Sabes cuantos maestros y maestras hay en Andalucía? Bastaría un párrafito extra en un decreto de la Junta.

    Saludos cordiales.

    Jordi.

    • Iñaki Calvo dice:

      Estimado Jordi:

      Pues no, no sé cuánto gana cada uno de los participantes del proceso de creación de un libro. Pero sé que las piezas más pequeñas de este juego, desde un redactor como yo o un ilustrador o un maquetista, nos llevamos una parte muy pequeña del pastel; los autores se llevan algo más, aunque todo depende del contrato; los distribuidores, se llevan otro pedacito considerable (los descuentos que se aplican son cada vez mayores, y quien no iguala la oferta de los grandes se queda en clara desventaja); y los accionistas y directivos de esas grandes editoriales se llevan, seguramente, la mayor parte del pastel. Pero claro, en un sistema capitalista el que invierte la pasta para la producción de un bien es el que se lleva los mayores beneficios, si es que los hay. A mí tampoco me gusta, pero así es el juego…

      A nosotros, en Difusión, la verdad es que la educación reglada en España apenas nos supone ingresos. Nuestros libros van dirigidos, sobre todo, a enseñanza no reglada y, en muchos casos, a mercados internacionales. He de confesar que no conozco bien cómo funcionan las políticas de gratuidad y los acuerdos con las administraciones educativas. Cuando me refería al caso de Andalucía, quería simplemente subrayar que la Junta anunció un dinero para comprar unos libros, los editores los produjeron y, en el último momento, la Junta canceló la compra dejando colgados a editores y libreros. Me parece feo, simplemente. Si la Junta debería comprar libros o no, es otro cantar sobre el que prefiero no decir nada, porque es un tema sobre el que no he reflexionado lo suficiente.

      Sí que me puedo imaginar un repositorio libre y abierto donde los profesores colgarían y evaluarían materiales; pero no sé si puede ser una realidad operativa a corto plazo. Claro que esas líneas en el decreto correspondiente podrían cambiar mucho las cosas, estoy de acuerdo contigo. De cualquier modo, considero que este repositorio tendría que tener un muy buen sistema de evaluación, pues el problema de los repositorios no suele ser la falta de contenidos, sino la falta de guía para separar los buenos de los malos.

      Por último, lo de llamar piratas a los de la Junta me parece una absoluta falta de sensatez, razón y, si me apuras, de cerebro. Lo veo como una rabieta y un intento de dañar la imagen de la Junta (“pirata” es un palabra muy fea en los círculos políticos) para intentar evitar que sigan tomando medidas que perjudiquen sus intereses comerciales. Personalmente, creo en la creación y distribución de contenidos libres; pero también creo que, hay contenidos propietarios y privativos de calidad que merece la pena pagar. Te voy a poner un ejemplo personal: yo utilizo Ubuntu (un sistema operativo libre) y no quiero saber nada de Windows ni de MacOS, pero tengo un iPhone que me encanta. Ubuntu es libre y satisface mis exigencias por eso lo he elegido; pero de momento no he encontrado ningún cacharro libre que me dé tanto juego como el iPhone, por eso me lo compré. ¿No crees que la misma lógica se puede aplicar a los materiales educativos de calidad producidos por editoriales?

      Otra vez más, muchas gracias por haberme hecho reflexionar sobre este tema. Tus palabras han sido para mí un gran estímulo intelectual.

      Un abrazo.

  3. Pablo Nimo dice:

    Hola Iñaki, felicidades por tu respuesta ya que supongo que no es fácil responder públicamente a una referencia como la que Jordi publicó este sábado en la red. Creo que no es fácil por varias razones: el señor Ávila, que ha abierto esta vez el debate, no ha tenido tanto tacto como tu y se ha dejado en evidencia. Era necesaria una respuesta avanzada y que estuviera a la altura de las circunstancias por parte de los editores, ya que la carta de Jordi está teniendo gran difusión entre el profesorado. Tu lo has logrado omitiendo sus declaraciones y la acusación de “cómplices de piratería”.
    Puedo intuir que en tu empresa estais muy motivados para adaptaros a la Sociedad de la Información, ya que como bien dices entendeis los libros de texto digitales como “elemento de transición” e incluso valorais respensaros como empresas de servicios.
    Como puede una empresa dedicada al mundo de la creación de contenidos convertirse en una empresa de servicios? Pues en realidad no lo sé, pero si nos fijamos en las empresas dedicadas al software, cuando han decidido pasarse a “empresa de servicios” su evolución fundamental ha sido cambiar el Copyright por el Copyleft, van a hacer eso las empresas editoras de contenidos didácticos?
    En la Sociedad de la Información existe un debate contínuo, parece que sólo discutimos de hechos aislados y sólo identificamos ciertos síntomas, pero en realidad estamos siempre hablando de lo mismo: la SGAE, Jamendo, SwPrivativo, GPL, Copyright, Creative Commons… Un modelo de empresa centrado en las TIC, no debe tener como elemento central un producto limitado por licencia, ya que como bien dices sólo podreis llegar “al resto”, a los que no son “excelentes”. Pero el resto cada vez será más pequeño, ya que los “excelentes” saben como crear estructuras donde, poco a poco, los contenidos puedan ser distribuidos, modificados y facilmente integrables didácticamente. Por esta razón no es un bueno modelo de negocio, cuanto menos a largo plazo.
    Pedagógicamente debo decirte que uno de los principios educativos, quizás el más importante, es el de atención a la diversidad. Los alumnos excelentes nos necesitan, muchas veces como los que más. La labor del buen profesor/mediador/formador es ayudarlo según sus capacidades, y si es posible ayudar “al resto” y así convertirse todos en diversamente excelentes.
    Siento no estar deacuerdo contigo, pedagógicamente creo que los libros de texto ya nunca se han sostenido aunque fueran utilizados, y las tecnologías están aquí para evidenciarlo.
    La carta e Jordi está guardada en mi carpeta “o_mellor_da_rede” (soy gallego) por su claridad y acierto.

    Saludos compañeros.

    • Iñaki Calvo dice:

      Hola Pablo:

      Muchas gracias por el cumplido. Tienes razón, responder a la carta de Jordi no ha sido fácil, porque su reflexión es profunda y está llena de argumentos de peso (con muchos de los cuales estoy de acuerdo). De cualquier modo, me gustaría puntualizar que mi intención no era responder en nombre de las editoriales, ni siquiera en el de esa en la que trabajo. Simplemente quería expresar mi opinión personal, obviamente condicionada por mi trabajo en una editorial.

      Respecto a las declaraciones del tal Ávila, te remito al penúltimo párrafo del comentario con el que he respondido el comentario de Jordi (arriba).

      Estoy de acuerdo contigo en la importancia de los nuevos modelos de licencia. Yo no creo que el copyright sea el mejor modelo de licencia para todos los contenidos y estoy convencido de que en los próximos años la propia sociedad promoverá los cambios necesarios para adaptar las leyes a la nueva realidad que han generado las nuevas tecnologías. ¿Cómo se puede traducir esto en el mundo editorial? Pues no tengo ni idea, la pregunta me queda demasiado grande. De todas maneras, te puedo asegurar que no seremos los redactores editoriales los que tomemos estas decisiones, jajaja.

      En tu comentario dices que cada vez serán más los profesores excelentes y en esto no estoy de acuerdo contigo. Tal y como lo veo yo, si los contenidos de calidad y su disponibilidad crecen, también crecera el número de profesores con acceso a contenidos excelentes. Pero el hecho de que un profesor tenga acceso a un material excelente, no lo convierte en un profesor excelente. ¿Que esto puede reducir nuestro negocio? Claro que sí.

      Al igual que tú, me parece fundamental la atención a la diversidad y soy perfectamente consciente de las limitaciones de los libros de texto a este respecto. Sin embargo, creo que un buen profesor puede adaptar el libro a las necesidades de sus alumnos, siempre que el currículo y el volumen del grupo lo permitan. En este sentido, creo que no es el material el que ha de gestionar la diversidad en el aula, sino el docente.

      A ti también muchas gracias por el estímulo intelectual que me has dado, Pablo. Es un placer disfrutar de la diálectica 2.0😉

      Un saludo.

  4. Josu O. dice:

    Excelente el nivel de la conversación, compañeros. Enhorabuena a tod@s.

    Quizás el problema no sea tanto la herramienta como el uso que hacemos de ella ¿no?

  5. Ramiro Castro dice:

    Hola,
    Creo que hay un error, en España también se empezó por la producción de contenidos. Hace unos años el gobierno invirtió cerca de 6 millones de euros en la creación de AGREGA , con el objetivo de ofrecer a la comunidad un portal educativo. ¿Qué ocurrió?

  6. guillermo dice:

    creo sinceramente y respetando todos los comentarios que sólo os habéis centrado en el análisis de las editoriales de papel de todad la vida, hay un ejemplo perfecto de lo que es un libro digital y todas las virtudes que tienen, DIGITAL_TEXT, tanto por la plataforma que utiliza como lo impresionante de sus contenidos, es sinceramente EXPECTACULAR.

    si los editores de “toda la vida” dejaran de pensar en que tienen que mantener la gallina de los huevos de oro, o sea, el libro en papel, y se dedicara a invertir en i+d en nuevos conceptos de libro adaptado de verdad a lo digital, verían que hay un mercado nuevo y maravilloso al que no hay que tener miedo. que cojan ejemplo de Digital-Text, o el orden natural de su mercado lo perderán

  7. Benito PS dice:

    La historia del libro…
    .
    http://www.isftic.mepsyd.es/w3/novedades/dossiers/libro/index.html
    .
    …no ha terminado…
    .
    http://www.isftic.mepsyd.es/w3/novedades/dossiers/libro/siglo_xxi1.htm
    .
    El libro de texto…
    .
    http://elbonia.cent.uji.es/jordi/2010/06/06/carta-a-los-editores-de-libros-de-texto/
    .
    …es un libro más entre los demás, para nada exclusivo en unas manos cultivadas…
    .
    http://es.wikipedia.org/wiki/Cultura
    .
    …y a la digitalización de contenidos por parte de los docentes le queda aún un par de hervores.
    .

  8. […] Está teniendo casi un centenar de respuestas. Entre ellas conviene leer la que ha publicado Iñaki Calvo en su blog IBILBIDEA (una visión de los editores alternativos sobre la futura producción de materiales […]

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